diciembre 02, 2020

6. Juntos

6. Juntos

Gerona, crónicas del disimulo
Abraham Martínez

La estrecha mientras caminan por la avenida. Los meses alejados han sido difíciles y planean recuperarse. Está por terminar el invierno, los abrigos ya no son tan necesarios. Entre la enramada seca comienzan a notarse los primeros brotes, la luz seca e intensa de la temporada se ve decorada por los destellos violetas de las flores. Al avanzar, un efecto estroboscópico se produce sobre su piel, sus ojos se pintan alternadamente de terracota y obsidiana.
Sólo se han comunicado lo necesario para enviarse avances y revisiones, no ha comentado nada a la madre de ella para que no sospeche la separación, los meses fuera les ayudaron a esconderse en lo que amainaban las aguas. Sólo en las últimas semanas se pudo sobreponer a la cordura para reiniciar sus conversaciones. Ella estaba de viaje con la familia, segura y lejos de la ciudad.
Unos días antes le mencionó que estaba por salir al sureste, tierra tan querida de él. Como un detalle para ella, de cada ubicación que le comentaba, él le anticipaba sus propias anécdotas. Le escribió sobre la carretera entre los grandes arenales y dunas, acerca de las vetas de colores que se abren en los costados de las montañas, sobre los moles y sus variedades, la dieta de chapulines, acerca de los brotes de las aguas termales, las obras de los artesanos, sobre sus horizontes y costas.
Oaxaca es un territorio basto y caprichoso, donde igual uno puede caer en el desierto o sentirse sobrecogido por la inmensa sierra. Su gente y sus costumbres, tan impenetrables que le hacen mantener al visitante un sentimiento de extranjería dentro de la misma república. Un mundo tan radicalmente distinto que le hizo sentirse acogido, cuando lo describió para ella, también hizo crecer su apego.
Dos semanas, diariamente, se sostuvieron las charlas desde el teléfono, los mensajes de voz y algunas fotos. La acompañó con su voz y con sus letras, al notificarle su regreso le inquirió, “¿y por qué no has venido conmigo?”. Contestó, “¿cómo?”. Quedaron de verse de nuevo en su lugar, él se apresuró y en cuestión de unos minutos ya la estaba esperando en su mesa, llegó poco después.
Se saludaron y no la dejó hablar por varios minutos, la calló con un largo beso. La imaginación que lo había mantenido junto a ella sólo había alimentado su necesidad, las palabras lo impulsaban a unirse de nuevo. Poco platicaron del viaje o de cualquier otra cosa, él se dedicó al estrecharla y distraer las añoranzas con anécdotas muy viejas y nuevos planes, no la dejó hablar para no hacerla evocar la reciente ausencia. Su viaje no había rendido los frutos esperados y simplemente, él ha retornado a Gerona a defender su verdadero interés. Ella no hizo mucho por interrumpirlo ni aclarar nada.

De ahí en adelante se volvieron a frecuentar, una e incluso dos veces al día. Él se sentía seguro y fuerte, caminaban como pareja en público. Había resentido la distancia y, pensaba, nada los haría repetir aquella experiencia.

Abraham Martínez
Toluca, marzo de 2017

José Abraham Martínez Maldonado
Productor plástico y académico egresado de la UAEMéx. Maestro en Humanidades. Su trabajo engloba la práctica artística, la escritura y la investigación.
Se desempeña en la docencia del arte, las humanidades y el diseño desde 2008. Gestor e instructor en los Diplomados en Historia del Arte en el CCU “Casa de las Diligencias” desde 2015. Premio Arte Abierto, Arte para todos, 2011. Becario FOCAEM, 2010.

         

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