agosto 09, 2020

Traición en Roma Antigua; Traición política en México

Traición en Roma Antigua; Traición política en México

Por: José Óscar Valdés Ramírez

Cayo o Gayo Marcio Coriolano fue un político y militar romano del siglo V a. C., miembro de la gens Marcia, considerado en la actualidad una figura semilegendaria. La historiografía grecorromana (Tito Livio, Plutarco, Dionisio de Halicarnaso) lo describe como patricio y lo tilda de traidor por encabezar, tras su destierro, una ofensiva contra Roma.

De ahí deriva el dicho Romano:  «Un romano será siempre un romano» y «aquel que a dos amos sirve con alguno queda mal». Después de cubrirse de gloria en las guerras contra los vecinos de Roma, Coriolano no dudó en enfrentarse a sus compatriotas plebeyos y tomar las armas contra su propia ciudad, de ninguna guerra regresó sin corona ni premio, iba ligando premios con premios y añadía despojos a despojos.

Tal fue la fama que se granjeó Cayo Marcio desde su juventud, en una Roma que acababa de expulsar al último de sus reyes, Tarquinio el Soberbio, y que estaba enzarzada en constantes luchas con los pueblos vecinos.

Perteneciente a un ilustre linaje, que entroncaba precisamente con uno de aquellos reyes, Cayo destacó desde su infancia por sus inclinaciones guerreras y gracias a un intenso entrenamiento adquirió una «robustez invencible», al decir de Plutarco.

En palabras de Tito Livio, Marcio «no sólo rechazó el ataque de los que salieron bruscamente, sino que tuvo la osadía de penetrar por la puerta abierta en la zona cercana de la ciudad y, después de sembrar la muerte, encontró fuego casualmente y lo lanzó sobre los edificios que dominaban las murallas».

Los volscos vieron el fuego y pensaron que los romanos habían tomado la ciudad. Dejaron de luchar momentáneamente, lo que dio tiempo a los compañeros de Marcio a organizar un ataque y tomarla de verdad. Esta hazaña le valió a Cayo Marcio su apodo: Coriolano.

Marcio retornó a Roma como triunfador, entre los aplausos de los senadores y de los patricios de la ciudad, y aún más de las dos mujeres con las que convivía diariamente: su madre, Veturia, por la que sentía auténtica veneración, y su esposa Velumnia. Pero no todos los romanos veían sus gestas con buenos ojos.

De hecho, en esos años Roma vivía una grave crisis social, un conflicto entre los patricios, las grandes familias que dominaban la ciudad desde el Senado, y los plebeyos, la masa de la población, en su mayoría formada por campesinos. Los privilegios políticos y económicos de los primeros resultaban cada vez más gravosos para los plebeyos, quienes eran conscientes de que su fuerza era tan imprescindible para la supervivencia de Roma como la de los aristócratas, pues eran ellos quienes formaban el grueso de las tropas de infantería que dirigían los generales patricios en las numerosas guerras que jalonaron la historia de la República romana.

Según cuenta Tito Livio, esta vez Coriolano accedió a saludar a su madre, pero ésta le negó el abrazo filial y le dijo: «Antes de recibir tu abrazo, deja que me entere de si me acerco a un enemigo o a un hijo, si soy una prisionera o una madre en tu campamento». Según la versión recogida por los historiadores antiguos, la reprimenda de su madre y la lastimosa visión de su mujer y sus hijos, avergonzados de su marido y padre, hicieron que Coriolano decidiese levantar el campamento. Los romanos, agradecidos, erigieron fuera de la muralla de la ciudad un templo a la «Fortuna femenina», Fortuna Muliebris.

Hay disparidad en las fuentes sobre lo que fue luego de Coriolano. Plutarco y Dionisio de Halicarnaso dicen que fue asesinado por los volscos, indignados porque se les había escamoteado la conquista de Roma, cuando parecía ya en sus manos. Tito Livio, en cambio, recoge la versión de un historiador del siglo III a.C., Fabio Píctor, quien afirmaba que Coriolano había muerto de viejo en el exilio. Dada la antigüedad de la fuente, su versión es la más probable.

En México la traición en política está más que vigente, son verdaderos saltimbanquis que de un partido a otro saltan solo por el poder. El PRI fue la casa formadora de la clase política de México y después mucha gente que se formó en este partido político, salió a la oposición verbigracia Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett entre los más destacados.

En la Historia de México, «todos contra todos» desde los liberales contra los conservadores en la época de las Leyes de Reforma, hasta el triunfo de la Revolución, después vendría la creación del PNR que se convertiría el PRI, el único partido de oposición era el Partido Acción Nacional ligado al clero católico en su momento.

Así transitamos a una transición que duró solo 12 años y pasó sin pena ni gloria, Vicente Fox generó una expectativa impresionante que se ostentaban como salvadores de la Patria y termino solapando las corruptelas de sus hijastros. Después vino Felipe Calderón y al igual que su sucesor, se dedicaron a dejar hacer negocios y a solapar corruptelas, ambos panistas al igual que todos gobernaron para sus cuates.

El regreso del PRI por medio de una campaña orquestada por Televisa puso al galán de EPN en la Presidencia de la República, y aquí sí, se jodió Roma. Sus gobernadores fueron depredadores del erario, algunos en prisión otros en fuga, otros en el Senado, en la Cámara de diputados escondidos en el fuero.

Otros en la 4T migraron y fueron salvados por el manto de impunidad, verbigracia solo por citar algunos, Arturo Núñez exgobernador de Tabasco,  Manuel «El Güero Velasco» de Chiapas y Jaime Sabines exgobernador de Chiapas, esta triada se lleva las palmas de la impunidad, enriquecidos a manos llenas sin que nadie los persiga así como al Niño Verde, el verdadero mercenario de la política que fue panista, priista y hoy ilustre morenista.

EPN dejó que Luis Videgaray nombrara a todo el gabinete, el que gobernaba era él, Peña fue una imagen -ebrio la mayor parte del tiempo-, se la pasaba viajando e invirtiendo en propiedades y negocios en todo el mundo. Así fue, EPN y Videgaray manejaba la política y Castillejos la justicia, el expresidente solo asentaba, y así el país fue llevado a una quiebra técnica.

El PAN quiso ganar pero Anaya -su candidato- amenazó al entonces Presidente con meterlo a la cárcel y ahí cabo su tumba política, EPN pactó con AMLO.

El caso Lozoya -hoy ya en México después de una negociación que solo se conoce en los entretelones de la alta política- quien pactó su llegada, después de una tremenda especulación se le llevó a un sanatorio y el propio Presidente ignoraba su paradero.

Lozoya es el traidor de EPN y de Videgaray, ellos lo encumbraron, pero decir que tenga Lozoya videos y pruebas de la corrupción de EPN y de Videgaray suena a increíble, las víctimas de hoy son los verdugos de mañana. ¿Qué pasará cuando AMLO deba explicar que su director de Pemex quebró a la paraestatal y la llevó a bonos basura? AMLO tendrá que decir que pasó, dónde fallaron.

Emilio Lozoya llega en el momento donde AMLO pierde ante la pandemia y la economía, la pandemia se les fue de las manos, ya no saben cuántos contagiados existen ni cuántos portadores, es como la 4T ¡un verdadero desmadre! Ya el tema los rebasó, la gente muere en sus casas, no los reciben en los hospitales, la economía no deja de caer y lo peor… mataron la economía sin matar el Covid-19.

Así que vamos a una tragedia que no termina, en pocos meses seremos referente mundial del pésimo manejo de una pandemia, AMLO lo sabe y necesita justificar que está haciendo algo la 4T. Ir por EPN y Videgaray para justificar que ellos quebraron al país para limpiarse la cara y decir «yo no fui». Pero Peña no está manco, desde hace meses lleva preparando su escena ante la justicia, apostarle a eso es un suicidio.

Lozoya debe tener pruebas reales para poder señalar y precisar delitos en contra de sus jefes -Videgaray y EPN-. Presumió videos -dijo tenerlos-, es la hora de que convenza a un juez para que obsequie ordenes de aprehensión, si no lo hace en breve término, será una llamarada de petate, esto puede ser el Waterloo de AMLO entre la pandemia, la inseguridad y la economía -ahora abre otra pista-, la impartición de la justicia que en México ni es pronta ni es expedita.

Pueden en tribunales internacionales acreditar que en México la FGR no es ni autónoma ni independiente y que la SCJN responde a un Presidente en turno, de ahí que siempre se pidió la división de Poderes reales, pero AMLO nunca quiso, hoy la pandemia lo está doblegando, cuando aleguen imparcialidad en tribunales será la prueba del ácido para la SCJN.

Se viene la prueba más difícil para la 4T combatir la impunidad de otros sin combatir la propia. Combatir la corrupción ajena sin combatir la propia, vendrán abogados, despachos trasnacionales a defender a Videgaray y a EPN si se da el caso, y también saldrán raspados muchos de la 4T que son polvo de aquellos lodos.

AMLO no quiso nunca radicalizarse pero no le quedó de otra, se le acabo el discurso, se terminó el pacto, la traición de Lozoya deberá ser sólida o será El parto de los montes.

En 19 meses no hicieron nada pero ahora el tiempo los apremia, vienen elecciones hay que justificar, tener discurso.

Para Lozoya la encrucijada lo alcanzó, la traición a los que lo hicieron más rico de lo que era a cambio de su libertad <<la historia es cruel con los traidores>>.

Ya no hay códigos, ya no existen principios en política, la ley para los enemigos, la gracia para los amigos, «A los amigos justicia y gracia, a los enemigos la ley», lema juarista que cómo nos ha hecho daño.

La ley debe ser pareja sin distinción, la prueba será para la SCJN para sus jueces y magistrados, tienen temas sin resolver contra la 4T, en ellos esta su autonomía en base a sus resoluciones. En ellos quedará pasar a la Historia como una SCJN autónoma y respetable o ser la cortesana del Ejecutivo, la traición en política no paga.

En Roma se decía cuando había traidores, al grito de: «Roma no paga traición» mataban a los que pedían la recompensa por haber entregado a un romano a la justicia. El caso más emblemático fue cuando los egipcios mataron a Pompeyo Magnus y le entregaron al César su cabeza, en señal de buena fe, éste, los mando decapitar sin más explicación.

La traición más famosa, la de judas Iscariote a su maestro el rabí de Galilea, flaco favor una entrega pactada. La 4T no lee historia, se trataba de traerlo como a cualquier persona sin pactar, aplicar la ley a rajatabla. En verdad espero que AMLO tenga toda la información y se dé un castigo ejemplar… que fue lo que anunció en su campaña, enjuiciar a expresidentes.

La SCJN debe entender es ahora o nunca, evitar la ley a la carta, y por primera vez hacer Historia, sólo tienen que honrar lo que tanto profesa en la placa afuera de sus juzgados y tribunales federales así como en la SCJN que hasta ahora es letra muerta.

«Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo proteja contra el fuerte y el arbitrario», frase célebre implementada por el auto denominado «Siervo de la Nación», el Generalísimo Morelos, de la que se aprecia el trascendental verbo de amparar.

         

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