abril 16, 2021

Y nadie se lo trago. La bola sigue en la cancha de Eruviel, aunque a él no le guste.

 

Alguien lo tenía que decir

 

El domingo, en inusual convocatoria de medios, el gobernador del estado de México Eruviel Ávila Villegas llevo a cabo una intentona que poco le ha redituado favorablemente cuando, en un conato de salvar a su amigo y colaborador, y ojala  una investigación seria no diga que hasta cómplice, destituyó al secretario de comunicaciones de su administración Apolinar Mena Vargas luego de que se detectara una falta grave del funcionario al abusar de su encargo público en un flagrante acto de corrupción.

 

La sanción confirma lo que el mandatario nunca quiso decir; Apolinar resulto ser un corrupto, un pilluelo, un ladrón de siete suelas, un  ratero en toda su concepción de la real academia de la lengua y un…. Bueno ya mejor ahí le paro, pero, la idea es esa.

Hasta ahí, el asunto pretendía Eruviel haberlo sorteado con más o menos buena diligencia, los minutos seguidos a su conferencia, los cientos de notas periodísticas, los decenas de columnas que se encargaron del caso y sobre todo, pero sobre todo, las redes sociales le han hecho ver al mandatario que nada le salió como lo había planeado.

El tema no ha dejado de ser nota, es más, ya es burla y mofa en cada uno de los rincones políticos o no, de este estado, los políticos ya no se burlan de el funcionario caído en desgracia, ahora lo que resulta peor para la clase política es que los ciudadanos, esos dé a pie, esos que votan, esos que antes parecían callados hoy se burlan con singular alegría de su ex secretario, de su gobernador y de su presidente.

La jugada parece que no resulto, la presión nada mas no cede y ahora es caldo de cultivo propicio para arrebatarles algunos votos a los candidatos priistas que no están en estos momentos para perder uno solo de los sufragios que ni siquiera tienen seguros.

Eruviel tiene que agarrar al toro por los cuernos, tiene que reconocer que esta secretaria es precisamente la que le está resultando en más problemas que en soluciones, los funcionarios no funcionan, los directores de las áreas no dirigen y los operadores políticos de estas áreas nada mas no logran hacer que cuaje el engranaje político que en estos momentos requiere el gobernante.

Y si no, Eruviel tendrá que preguntar, ¿Qué ha pasado con el programa de regionalización que operaba Apolinar Mena Vargas, cuales son los resultados, cuales son los avances, cuanto han podido garantizar el voto a favor de su partido, aunque no sean sus candidatos?

Y si a los proyectos oficiales se refiere, Ávila Villegas tendría que pedir cuentas claras de programas que nada mas no están resultando, ¿Qué paso con el programa de bacheo que había anunciado antes de este proceso electoral?, la propia televisora mexiquense le acaba de acomodar un golpe periodístico por este tema.

¿Qué ha pasado con el programa de revitalización del aeropuerto toluqueño y donde el gobierno mexiquense tiene una amplia participación accionaria? Ya ni los funcionarios viajan desde esta terminal aérea.

¿Qué eficiencia tiene la dirección de autopistas? cuando no puede tener ni siquiera control de lo que autoriza, lo que negocia y lo que debe de cuidar.

¿Qué paso con la supervisión del Proyecto de Prestación de servicios comúnmente llamado PPS en las diferentes vialidades y donde nadie le llama la atención a la empresa que ganó ese jugoso contrato? y que vaticina también un nuevo escándalo en el gobierno eruvielista.

Eruviel tiene una papa caliente y no se llama Apolinar Mena Vargas, si así hubiera sido, estoy ya se habría parado, tendría que supervisar a cada uno de los funcionarios que trabajan en esta dependencia, se va a encontrar con sorpresas que no le serán nada agradables.

 

El balón sigue en la cancha de Eruviel, lo pateo para cambiarlo de bando pero lo cierto es que aún le quedan algunas jugadas obligadas por ejecutar.

         

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